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Genera componente alérgico ambiental 80% de casos de conjuntivitis

TAPACHULA, Chiapas (Notimex).— El 80 por ciento de los casos de conjuntivitis es causado por un componente alérgico que por lo general se encuentra en el medio ambiente, reportó el oftalmólogo del Hospital General de Zona del IMSS, Ricardo Rosales Tirado.

La inflamación de la conjuntiva ocurre por la contaminación, el polvo, los rayos ultravioleta, o incluso por el champú o jabón, así como las cobijas o ropa de lana, detalló el especialista del Servicio de Oftalmología del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

En un reporte sobre ese padecimiento, el galeno expuso que quienes ya padecen una reacción alérgica, como la rinitis o el asma, son más propensos a desarrollar conjuntivitis alérgica.

Los más propensos son los niños en etapa escolar, pues es cuando más juegan en terracería, y los adultos, sobre todo los que trabajan en lugares donde se desprende mucha pelusa o se manejan sustancias químicas, así como los que están expuestos al aire acondicionado.

Una alergia significa que el organismo reacciona al medio ambiente o algo que lo agrede, por lo que genera anticuerpos e inflamación, y en este caso es en la conjuntiva.

Hay varios tipos de conjuntivitis, por virus, bacterias y hongos, y los más frecuentes son los alérgicos, cuyos síntomas son el ojo rojo, ardor, comezón, molestias a la luz (fotofobia), sensación de cuerpo extraño y ojos llorosos sin lagrimeo y sin secreción purulenta.

De acuerdo con Rosales Tirado, hay épocas del año en las que la contaminación atmosférica es mayor, por lo que las conjuntivitis alérgicas son más frecuentes sobre todo en los meses de primavera, cuando hay mucho aire y polvo, y en invierno, debido a la inversión térmica.

Advirtió que las complicaciones mayores por falta de atención es desarrollar melanosis en el ojo, es decir, que éste tenga manchas cafés o carnosidades, “aunque llegan a presentarse casos tan severos que pueden producir una disminución de la visión”.

Lo adecuado para el tratamiento de una conjuntivitis alérgica es detectar el factor que la produce y evitarla, así como seguir las indicaciones del oftalmólogo y no optar por la automedicación, acotó.

yucatan.com.mx

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Los bebés pueden sufrir alergias nasales

Written by alergia on September 13th, 2010 in Alergias.

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Los bebés pueden sufrir alergias nasales

La rinitis alérgica podría comenzar a los 18 meses de vida

Existían dudas sobre si en los primeros años de vida, los bebés podían desarrollar alergias nasales. Pues bien, un nuevo estudio realizado en Francia se suma a la teoría de que esto es posible, especialmente si los niños tienen antecedentes familiares de este tipo de trastorno.

El estudio se realizó sobre más de 1.800 niños de 18 meses de edad, y un equipo francés descubrió que el 9 por ciento había tenido síntomas de alergias nasales (rinitis alérgica) el año previo. Esos bebés eran más propensos que el resto a tener marcadores objetivos de alergia.

Los bebés sufren ciertas alergias, como las alimentarias, pero existen dudas de si las reacciones alérgicas a sustancias irritantes en el aire, como el ácaro del polvo, el pelo de las mascotas y la humedad, pueden aparecer al año de vida.

Es que es difícil determinar si la nariz tapada o que gotea en un bebé es un síntoma de resfriado, otra infección respiratoria o alergia.

“Muchos padres primerizos no están preparados para la gran cantidad de resfriados que desarrollan los bebés”, dijo el doctor Henry Milgrom, profesor de pediatría del National Jewish Health, en Denver, que no participó del estudio.

Los padres, agregó, deberían saber que los síntomas nasales son comunes en los primeros años de vida, en especial si el bebé convive con otros niños pequeños.

Pero con pruebas objetivas de indicadores alérgicos, Milgrom afirmó que el nuevo estudio confirma que algunos bebés y niños que empiezan a caminar tendrían alergias nasales.

El escenario es similar al del asma: muchos bebés y niños pequeños tienen episodios ocasionales de sibilancias, generalmente asociados con una infección viral, y a la mayoría no se le diagnostica asma cuando crecen. Pero algunos son asmáticos.

En el estudio publicado en la revista Allergy, el equipo de la doctora Isabelle Momas, de la Universidad Descartes en París, encuestó a los padres de 1.850 niños de 18 meses de edad y les tomó muestras de sangre a los chicos para analizar los indicadores biológicos de alergia nasal.

El 9 por ciento había tenido síntomas de una posible alergia nasal el año previo, lo que quiere decir que los padres mencionaron estornudos o nariz tapada o con goteo sin que sus hijos estuvieran resfriados o engripados.

Esos niños eran más propensos que el resto sin esos síntomas a tener ciertos marcadores biológicos de una alergia.

El 19 por ciento tenía una concentración elevada de células inmunológicas inflamatorias llamadas eosinófilas, comparado con el 12 por ciento de los hijos del grupo de padres que no mencionó síntomas alérgicos.

Además, el 5,5 por ciento de los bebés que habían tenido esos síntomas tenían anticuerpos a un alergeno inhalable (como los ácaros del polvo y el pelo de gato), comparado con menos del 3 por ciento del otros grupo de niños.

“Estos resultados respaldan la hipótesis de que la rinitis alérgica podría comenzar a los 18 meses de vida”, escribió el equipo.

telecinco.es

HBL en Chile

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16 de agosto de 2010
Por Frederik Joelving

NUEVA YORK (Reuters Health) – Un par de estudios sugieren que el paracetamol (o acetaminofeno), un analgésico más conocido como Tylenol en Estados Unidos, estaría causando un aumento mundial del asma.

Según un estudio difundido recientemente, el paracetamol sería el causante de cuatro de cada 10 casos de sibilancias y asma grave en adolescentes.

Otra investigación muestra por primera vez que muchos niños que están aprendiendo a caminar tomaron paracetamol antes de desarrollar síntomas asmáticos como las sibilancias.

“Confirmamos que el consumo de acetaminofeno es primero, de modo que la relación causal es altamente probable”, dijo el doctor Alemayehu Amberbir, de la Universidad de Addis Abeba, en Etiopía, y de la University of Nottingham, en el Reino Unido.

Pero se necesitan más estudios antes de limpiar el botiquín, sostuvo Amberbir, cuyos resultados aparecen en American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.

Su equipo siguió a más de 1.000 bebés de Etiopía durante tres años. Cuando los bebés cumplieron un año, el equipo les preguntó a las madres si sus bebés tenían problemas respiratorios y cuánto acetaminofeno habían consumido.

Un 8 por ciento de los niños comenzó con las sibilancias entre 1 y 3 años. Los que habían recibido acetaminofeno durante el primer año (antes de tener los problemas respiratorios) tenían hasta 7 veces más posibilidades de desarrollar sibilancias.

Eso se mantuvo tras considerar síntomas como fiebre y tos, que en principio podrían haber disparado las sibilancias y el uso de analgésicos.

“Ahora contamos con más información y una relación más sólida entre el consumo de acetaminofeno y el asma”, dijo Dipak Kanabar, que redactó las guías sobre el uso de analgésicos, pero no participó en los dos nuevos estudios.

Pero Kanabar, pediatra consultor del Hospital de Niños Evelina, en Londres, advirtió que el recuerdo de los padres no siempre es preciso y puede sesgar los resultados.

Si la relación se comprueba, podría influir significativamente en la salud pública, según otro estudio publicado en American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.

Los autores estiman que el paracetamol podría causar hasta cuatro de cada 10 de todos los síntomas asmáticos, incluidos los más graves, como el despertar por falta de aire por lo menos una vez por semana.

McNeil Consumer Healthcare, la subsidiaria de Johnson & Johnson que comercializa Tylenol, comentó que el producto “cuenta con más de 50 años de historia clínica que respaldan su seguridad y eficacia”.

FUENTE: American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, online 13 de agosto del 2010

buenasalud.com

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¿Fin de la alergia a las abejas?

Written by alergia on July 27th, 2010 in Alergias.


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Un nuevo tratamiento mediante vacunas mensuales podría eliminar las reacciones alérgicas generalizadas a los himenópteros

Las abejas o las avispas no tienen preferencias a la hora de elegir sus víctimas. Cualquier persona, niño o adulto, hombre o mujer, puede sufrir alergias generalizadas a la picadura de estos insectos, los himenópteros. El único factor de riesgo es la exposición a zonas de campo y montaña. Este tipo de picaduras, que según los especialistas generan las reacciones alérgicas más graves, podrían ser ahora tratadas y curadas con una novedosa terapia.

* Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 26 de julio de 2010

La mayor parte de las picaduras por abejas y avispas se producen en verano, aunque se pueden dar en cualquier momento del año. Cuando pican, estos insectos inyectan una mezcla de sustancias, muchas de origen proteico. Lo más habitual es sufrir una reacción local en la zona de la picadura, con hinchazón intensa, picor ligero y dolor. Entre estos animales, los himenópteros, se encuentran avispas, abejas, abejorros y hormigas, aunque se cuenta en total centenares de miles de subespecies.

Sin embargo, el sistema inmunológico de un pequeño porcentaje de personas, cerca del 4%, responde de manera exagerada al veneno inyectado por un insecto, la apitoxina. Fuera de la zona de la picadura, los afectados experimentan los síntomas típicos de una reacción alérgica generalizada conocida con el nombre de anafilaxis: erupción, urticaria intensa en varias partes del cuerpo, mareo, cansancio, dolor cólico abdominal, sensación de ocupación en la garganta, calambres o diarrea. En casos peores puede darse una sensación de ahogo, pérdida de conocimiento, vómitos y taquicardias. Y en situaciones graves, que son muy poco frecuentes, se puede poner en peligro la propioa vida.

Por este motivo, ante cualquier síntoma de gravedad hay que acudir a un centro médico sin perder tiempo. En la mayoría de casos, es el propio paciente quien advierte de la asociación entre la picadura y la reacción alérgica, ya que ésta suele aparecer en menos de 30 minutos tras la inyección del veneno. Sea como sea, los síntomas que se producen en zonas alejadas de la picadura pueden alcanzar distintos grados de gravedad, y todas deben ser estudiadas por el alergólogo. El diagnóstico definitivo y la identificación de la especie de himenóptero responsable del cuadro alérgico se realizará a través de distintas pruebas cutáneas.

Terapias típicas y novedosas

El tratamiento habitual, ante estas reacciones locales, es la aplicación de hielo o compresas frías y la administración posterior de una crema corticoide. En las reacciones locales severas se utiliza un antihistamínico o corticoide, en comprimido o inyección. Las reacciones alérgicas generalizadas se tratan como cualquier anafilaxia, con adrenalina subcutánea además de los dos medicamentos anteriores.

La inmunoterapia con extracto purificado de veneno es otro tipo de tratamiento, con larga historia, ya que se empezaron a probar hacia los años 20 del siglo pasado. Ésta consiste en la administración de dosis al principio muy bajas del extracto alergénico. Poco a poco, estas dosis se incrementan a intervalos regulares, hasta llegar a dosis de mantenimiento que se prolongan de tres a cinco años. Investigadores del Servicio de Alergología, del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, han añadido una nueva opción terapéutica de alergología basada en inyecciones mensuales, también en forma de vacuna, durante cinco años.

En teoría, este programa vacunal puede inmunizar de forma definitiva al paciente contra la alergia generalizada. En los últimos dos años el Hospital ya ha tratado entre 60 y 70 casos.

Evitar las picaduras

Aunque el comportamiento de los himenópteros es incontrolable, en verano, sobre todo, hay algunas recomendaciones que pueden ayudar a minimizar los riesgos de sufrir sus picaduras: evitar frecuentar lugares donde haya colmenas o altas poblaciones de avispas (numerosos jardines húmedos y sitios con acumulación de basuras), cerrar las ventanillas de los coches y evitar el uso de prendas de vestir con colores vivos y de perfumes intensos. En caso de que una abeja o avispa repose en alguna parte de nuestro cuerpo, no se recomienda apartarla, sino provocar que acabe por alejarse con movimientos lentos.

Otros consejos son sacudir la ropa antes de ponérsela (por si alguna se ha acomodado en su interior), evitar circular a altas velocidades en zonas con abundancia de flores (con motos, caballos o bicicletas, entre otros), instalar una red en zonas cerradas para evitar que entren y tener a mano un insecticida, incluso en el coche. Por último, también es aconsejable usar zapatos cerrados y no andar descalzo, así como evitar el uso de ropas holgadas en zonas peligrosas que puedan atrapar al insecto entre el tejido y la piel.

VENENO PARA PROBLEMAS OSTEOMUSCULARES

El veneno de la abeja no es sólo útil para tratar las alergias que ella misma provoca en las personas. La apiterapia, una medicina ancestral usada en diferentes países (en Oriente también la usan para hacer acupuntura) lo demuestra. En la actualidad se utiliza ante enfermedades de tipo articular, hernias discales, fibromialgia e, incluso, depresión. El veneno de dichos insectos genera reacciones bioquímicas en el organismo que potencian el sistema inmunológico, actúa sobre las glándulas suprarrenales y produce cortisol endógeno (un poderoso antiinflamatorio) y endorfina, un analgésico natural.

La técnica, que según sus seguidores no entraña efectos secundarios (incluso puede detectar si una persona es alérgica), es combinada: se colocan 7 u 8 abejas y agujas en diferentes puntos y también parches de sílice en diferentes puntos de acupuntura que incorporan diferentes productos de la colmena: propóleo, jalea real o pomada de veneno de abeja. Lo curioso es que las abejas, acupuntoras por naturaleza, inyectan su veneno en zonas de bloqueo energético y, por tanto, las adecuadas a tratar, y sólo se produce un pequeño escozor de poco más de un minuto.

consumer.es

Alergias se presentan en cualquier época del año

Written by alergia on June 5th, 2010 in Alergias.

El experto broncopulmunar de la Universidad de Santiago (Usach), doctor Enrique Fuentes, afirmó que la alergia al contrario de lo que algunos creen, se presenta también en otoño e invierno, sólo que en esta época la gente la puede confundir con un resfrío.

La baja temperatura y la llegada de las precipitaciones son fenómenos que tranquilizan a las personas que sufren de alergias, pues suelen ser asociadas con la primavera, sin embargo este malestar también se desencadena en los periodos de otoño e invierno, incluso con síntomas más prolongados, expreso el facultativo vicedecano de Docencia y Extensión de la Facultad de Ciencias Médicas de la Usach.

El especialista explicó que la sintomatología de esta reacción del sistema inmunológico está relacionada con aparición de rinitis, estornudos, tos y picor en los ojos. Además, de silbidos en la zona toráxica que pueden llegar a provocar asma, por eso la importancia de su tratamiento.

Los alérgenos más comunes en esta época son los ácaros del polvo y moho que proliferan debido a la humedad. En el caso de los ácaros, las personas no son alérgicas a ellos, sino a sus deposiciones. En el caso del moho, las esporas son las culpables que viajan directamente a los bronquios provocando las molestas reacciones, precisó Fuentes.

Los ácaros del polvo son pequeños animales microscópicos emparentados con las arañas, que se alimentan de escamas de piel humana, animal, entre otras cosas. Viven en el interior de las casas, específicamente en el polvo, en ambientes húmedos y oscuros. Sus lugares favoritos son: colchones, almohadas, peluches, alfombras, entre otros.

Para evitar este tipo de alergia lo mejor es mantener el hogar libre de polvo, eliminar elementos de fibra natural como alfombras, almohadas y cobertores de plumas naturales, ventilar la casa para evitar humedad, lavar frecuentemente la ropa de cama y en caso de que no se pueda, dejarlas al sol, recomendó.

noticias.123.cl

Las alergias podrían desencadenar la depresión

Written by alergia on May 31st, 2010 in Alergias.

Un estudio halla que el estado de ánimo de las personas sensibles empeora cuando se exponen a los alérgenos

Por Amanda Gardner
Reportero de Healthday

JUEVES, 27 de mayo (HealthDay News/DrTango) — La temporada de alergias podría no solo significar tos, estornudos y picazón inevitables, también podría perjudicar el estado de ánimo.

Los investigadores informaron esta semana sobre ese hallazgo en la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría en Nueva Orleáns.

“La depresión es un trastorno muy común y las alergias lo son aún más”, aseguró el Dr. Partam Manalai, autor del estudio, del departamento de psiquiatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Maryland en Baltimore. “Las alergias hacen que uno sea más susceptible a alteraciones en el estado de ánimo, la cognición y la calidad de vida”.

Un pico sustancial en las partículas de polen que flotan en el aire aparece en la primavera. Luego hay otro más pequeño en el otoño. Esto coincide con un aumento sustancial en los suicidios en todo el mundo cada primavera, seguido de otro menos considerable en el otoño.

Para explorar esta relación, Manalai y sus colegas reclutaron a cien voluntarios de Baltimore y Washington, D.C. que tenían depresión mayor. Cerca de la mitad eran alérgicos a los árboles y/o al polen de ambrosía, y la otra mitad, no.

Se evaluó a los voluntarios durante la temporada alta y baja de polen. También se les midieron sus niveles de anticuerpos IgE (una medida de la sensibilidad a los alérgenos).

Se cree que éste es el primer estudio en relacionar mediciones reales de IgE con puntajes de depresión.

“Los pacientes que tienen trastornos del estado de ánimo que eran alérgicos a un aeroalérgeno experimentaron empeoramiento del estado de ánimo al ser expuesto a éste”, aseguró Manalai. “Los pacientes que tienen ambos trastornos podrían ser más vulnerables a la depresión en la temporada pico de polen”, sugirió.

“Tratar esas afecciones podría evitar que tengan un episodio de depresión durante la temporada alta de polen”, agregó Manalai.

Los hallazgos también podrían ayudar a determinar cuánta de la depresión que se relaciona con la alergia es psicológica y cuánta es biológica. Con ese conocimiento a mano, los investigadores podrían hallar terapias nuevas, según Manalai.

Manalai y sus coautores consideran que es algo que sustenta biológicamente el fenómeno, aunque no está claro por ahora si la alergia causa depresión o lo contrario.

Ciertamente, estos hallazgos tienen sentido para el Dr. Jordan S. Josephson, especialista en senos nasales del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York y autor de Sinus Relief Now (Alivio inmediato para los senos nasales), quien sufre de sinusitis también.

“Píenselo. Si sus alergias le dan lata y no puede respirar, no duerme bien, se siente agotado, simplemente desgraciado, comienza a deprimirse porque se siente como si alguien le hubiera lanzado un costal de papas de cincuenta kilos en la espalda”, comentó. “No es como un resfriado que se va en dos días. Uno termina pegado a eso durante meses o incluso todo el año”.

healthfinder.gov

Impresión y duplicado de CD’s y DVD’s

Los investigadores no pueden explicar el aumento de la última década, aunque el número real es aún pequeño

JUEVES, 13 de mayo (HealthDay News/DrTango) — Un nuevo estudio sugiere que el porcentaje de niños con alergias a los cacahuetes se ha triplicado en poco más de una década, aunque el número real de niños con alergia es todavía pequeño.

“Estos resultados muestran que se ha producido un aumento alarmante en los casos de alergia a los cacahuetes, que coincide con el aumento general, aunque menos drástico, de alergias a los alimentos entre los niños en los estudios reportados por los CDC [ Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades] “, dijo el líder del estudio, el Dr. Scott H. Sicherer, profesor de pediatría del Instituto Jaffe de Alergia Alimentaria de la Escuela de Medicina Mount Sinai, en un comunicado de prensa. “Los datos ponen de relieve la necesidad de realizar un estudio de mayor tamaño sobre estas alergias peligrosas”.

Los investigadores encuestaron a 5,300 familias en 2008 y encontraron que el 1.4 por ciento de los niños eran alérgicos a los cacahuetes. Eso es más de tres veces la tasa de 0.4 por ciento que encontró una encuesta similar en 1997.

El porcentaje de niños con alergias a los cacahuetes o frutos secos creció a 2.1 por ciento en 2008 en comparación un 0.6 por ciento en 1997.

Entre los adultos, el nivel de alergias a los cacahuates no cambió. Siguió siendo de 1.3 por ciento.

“Nuestra investigación muestra que más de 3 millones de estadounidenses informan tener alergias a los cacahuates o a los frutos secos, lo que representa una carga significativa de salud”, apuntó Sicherer. “Los datos también subrayan la importancia de desarrollar mejores estrategias de prevención y tratamiento”.

Aún no está claro por qué el número de alergias está aumentado. Una teoría sugiere que la gente está desarrollando menos inmunidad a los alérgenos porque se exponen a menos gérmenes. Otra sugiere que las personas son diagnosticadas de manera errónea con alergias a los alimentos que en realidad no tienen.

Los investigadores advierten que sólo llamaron a hogares con teléfonos, lo que posiblemente haya sesgado los resultados al centrarse en las experiencias de los hogares de mayores ingresos.

Los hallazgos aparecen en la edición del 12 de mayo de Journal of Allergy and Clinical Immunology.

Más información

Para más información sobre los niños y las alergias alimentarias, visite el Hospital Infantil de Wisconsin.

Artículo por HealthDay, traducido por DrTango

healthfinder.gov


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En relación con los artículos que aparecieron el pasado lunes sobre las alergias, su tratamiento y la ausencia de alergólogos en los centros públicos de Baleares, hay varios puntos que pueden inducir a error y, lo que es peor, transmitir a la población la noción que desde la sanidad pública no se ofrece el mejor tratamiento posible a este tipo de enfermedades.

La alergia es una enfermedad común con diferentes tipos de manifestaciones: rinitis, conjuntivitis, asma y dermatitis, entre otras. El diagnóstico de estas enfermedades es básicamente clínico, llevándose a cabo a través de la historia clínica y el examen físico; pocas veces suelen ser necesarias pruebas complementarias para llevar a cabo el diagnóstico. No obstante, se pueden realizar diferentes pruebas que en muchos casos nos permitirán conocer de forma exacta el agente causante de la alergia. Sin embargo, conviene recordar que estas pruebas pueden ser positivas y la persona en cuestión no tener ninguna manifestación de una enfermedad alérgica, es decir, que son pruebas poco específicas.

La mayoría de las recomendaciones científicas para el tratamiento de la rinitis y del asma incluyen como primeras opciones terapéuticas el tratamiento preventivo sintomático (corticoides nasales y antihistamínicos, para le rinitis, y corticoides inhalados, broncodilatadores de larga duración y leucotrienos, para el asma, son los principales agentes terapéuticos) y sólo en aquellos casos –que son los menos– en los cuales, a pesar de dichos tratamientos, persisten los síntomas, se incluye la inmunoterapia (cuando se ha identificado un alergeno específico), avisando previamente al paciente de que el tratamiento se administra mediante inyecciones periódicas y de los potenciales efectos secundarios de un tratamiento que debe prolongarse durante varios años y con resultados variables. En ningún caso se obtiene una curación del 100% de los casos tratados.

Finalmente, ¿quién se hace cargo de los pacientes con enfermedades alérgicas? Nuevamente hay varias formas de llevarlo a cabo. En algunos centros son los diferentes especialistas (neumólogos, otorrinolaringólogos, pediatras, oftalmólogos) los que se hacen cargo de estos pacientes según las manifestaciones clínicas predominantes; en otros, son los alergólogos.

¿Quién trata mejor a los pacientes? Indudablemente la respuesta dependerá de a quién se lo preguntemos. Como anécdota podemos comentar que en hospitales donde hemos trabajado, en el mismo centro había alergólogos y neumólogos pediátricos, y ambos trataban a los niños asmáticos. Nuestro compañero pediatra no tenía ninguna duda de que los niños con asma eran manejados mucho mejor por los pediatras y que obtenían mejores resultados; este compañero, en consonancia con las recomendaciones de diversas sociedades científicas, raramente utilizaba la inmunoterapia. Seguramente que el alergólogo que utilizaba unas opciones terapéuticas muy similares, opinaba de forma diferente.

diariodeibiza.es

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Cómo combatir las alergias

Written by alergia on April 6th, 2010 in Alergias.

La inmunoterapia puede inducir tolerancia al alérgeno, aunque siempre se debe consultar con el médico especialista

En España viven más de 10 millones de personas alérgicas y la cifra sigue en aumento. Las hipótesis sobre las razones de este incremento son varias. Se desarrollan menos infecciones que hace unos años y la memoria inmunológica parece olvidar que hay sustancias que no son peligrosas. Además, la contaminación contribuye a potenciar algunos alérgenos y cada vez más el organismo humano está rodeado de nuevas sustancias químicas que considera como enemigas. Los medicamentos para mitigar los síntomas de la alergia son los antihistamínicos, corticoides y broncodilatadores. La alergia no se cura, pero hay un tratamiento que puede inducir tolerancia al alérgeno: la inmunoterapia, vacunas que se administran durante un período de tres a cinco años. El remedio más adecuado consiste en conocer qué tipo de alergia se sufre y cómo prevenirla. Por este motivo, ante la sospecha de alergia, siempre se recomienda consultar con el médico especialista.

* Autor: Por JOSÉ ANDRÉS RODRÍGUEZ
* Fecha de publicación: 2 de abril de 2010

Una alergia se desarrolla cuando el sistema inmunológico reconoce a determinadas sustancias (alérgenos) como peligrosas, a pesar de que no lo son, y experimenta diversos síntomas que dependen del tipo de alérgeno: picor de ojos y congestión nasal para la alergia al polen, problemas digestivos para la alergia a los alimentos o reacciones cutáneas para las alergias a los medicamentos. Cada una de estas patologías requiere un tratamiento concreto, por lo que es imprescindible conocer el origen de la alergia.

Alergia al polen

Casi ocho millones de españoles son alérgicos a algún tipo de polen, como el de las gramíneas, el olivo o el plátano de sombra. La primavera se predice difícil, siempre condicionada por la meteorología, para los 4,5 millones de alérgicos al polen de las gramíneas, según el Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología (SEAIC). Los expertos prevén concentraciones acumuladas de polen de gramíneas de más de 5.100 granos por metro cúbico de aire. Casi el doble que el año pasado.

La “temporada” comenzará en abril y se cree que a finales de junio los niveles de polen serán más tolerables. Sólo una primavera lluviosa o un calor atípico ayudarían a disminuirlos. Los alérgicos al polen de la denominada “zona seca” de la península (Comunidad de Madrid, Extremadura, Castilla-La Mancha y el centro de Andalucía) deberán extremar las precauciones. Las ciudades serán una “trampa” para los alérgicos, debido a la elevada concentración de ozono y a que el polen urbano es un 20% más agresivo que el de las zonas rurales. Por todo ello, el tratamiento se comienza 15 días antes del inicio de la primavera.

Huir del alérgeno

El primer paso para tratar la alergia al polen es detectarla, ya que es sencillo confundirla con un resfriado. La alergia puede prolongarse varias semanas o meses mientras que el resfriado apenas dura siete días o menos y la fiebre es más común que en el caso de tener alergia. Otro síntoma de esta sensibilidad es el agravamiento del malestar al salir al exterior, cuando se entra en contacto con el polen en suspensión.

El principal consejo es evitar salir a la calle, acudir a parques o permanecer cerca de jardines, en la medida de lo posible y, sobre todo, los días de mayor concentración de polen o de viento. Para mayor información, puede consultarse la web de la SEAIC.

Durante las primeras horas de la mañana (entre las cinco y las diez) y las últimas de la tarde (a partir de las siete), la concentración de polen es mayor. No obstante, por la noche, no es recomendable dormir con las ventanas abiertas y se debe circular en coche con las ventanillas cerradas, secar la ropa dentro de casa para evitar que se impregne de polen y evitar el humo del tabaco, insecticidas o perfumes fuertes, entre otros. Es aconsejable utilizar aire acondicionado, ya que la mayoría de los aparatos incorporan filtros que dejan fuera los pólenes.

Reacción a los alimentos

La alergia alimentaria es una reacción anómala a un alimento y afecta a más del 7% de la población. Los síntomas aparecen inmediatamente después de consumir el alimento. Los más comunes son reacciones cutáneas (dermatitis y edema de piel y mucosas), digestivas (dolor abdominal, náuseas, diarreas) y, menos frecuente, hinchazón de lengua o labios. En adultos, los frutos secos (sobre todo, el cacahuete), las frutas, el pescado y el marisco son los responsables de gran parte de estas alergias. No hay medicamentos ni vacuna, así que hay que acudir al médico para identificar el alimento culpable y excluirlo de la dieta.

Los ácaros del polvo

Los ácaros que viven en el polvo causan este tipo de alergia, cuyos síntomas más comunes son problemas respiratorios y picor de ojos y nariz. Es una de las más frecuentes. Sus hábitats favoritos son colchones, almohadas, alfombras, mantas, sofás, juguetes de peluche, etc. Así que es preferible que colchones y almohadas sean de goma espuma látex o de material acrílico. Estos microscópicos arácnidos necesitan una temperatura de 25 ºC y una humedad óptima entre el 70% y el 80% para reproducirse.

Por tanto, una de las medidas para hacerles frente es mantener una temperatura menor de 22 ºC y una humedad inferior al 45%. Lavar la ropa a más de 55 ºC también los elimina. Es necesario limpiar la casa de forma frecuente, con aspiradora y un paño húmedo, protegidos con una mascarilla; es mejor realizarla por la mañana y con las ventanas abiertas, para que la corriente se lleve los ácaros. El resto del día, de la misma manera que sucede con el polen, la ventanas deben permanecer cerradas y, en verano, el aire acondicionado con filtros de aire es una buena opción.

Animales y picaduras

Los gatos son los “culpables” más habituales de estas reacciones alérgicas, por la inhalación de productos derivados de su piel, pelo, orina o saliva. Los síntomas son picor de ojos, congestión nasal y problemas respiratorios. El mejor consejo es evitar el contacto con el animal pero, a veces, basta limpiar bien su hábitat y la casa, e impedirle entrar en el dormitorio o la sala de estar. Otros animales que también se asocian a alergia son perros, caballos, hámsters, cobayas y conejos.

Una de las menos frecuentes es la reacción a las picaduras de insectos, que afecta al 1% de la población. Sin embargo, sus síntomas pueden revestir gravedad. Son las picaduras de abejas, avispas, hormigas, arañas, mosquitos, garrapatas, pulgas y chinches las mayores culpables de estas reacciones. Las abejas y las avispas son los responsables de los síntomas más graves, como pérdida de conciencia y dificultades graves para respirar. Según el estudio realizado por la SEAIC, cada año mueren en España entre 10 y 20 personas debido a la alergia de su veneno y la mitad de las reacciones requiere atención en urgencias. El objetivo es evitar las picaduras. Para ello, en las salidas a la naturaleza hay que cubrir con ropa brazos, piernas y cuello y evitar el calzado abierto. Y si un insecto se aposenta en el cuerpo, no hay que intentar espantarlo.

NIÑOS Y ALERGIAS

Los niños pueden sufrir cualquier tipo de alergia aunque las más frecuentes son las respiratorias (originadas por polen y polvo) y las alimentarias. Asimismo, el asma es la enfermedad alérgica más extendida en los más pequeños. La excesiva higiene en bebés y niños es, según muchos expertos, una de las principales causas del aumento de las alergias infantiles. Numerosos pediatras aconsejan no utilizar jabón (u optar por los neutros) más de dos o tres veces por semana al bañar a los bebés, y la lactancia materna como mínimo hasta los seis meses debido a que fortalece el sistema inmunológico. Por otro lado, los niños cuyos progenitores son alérgicos tienen más probabilidad de serlo. Si los dos padres son alérgicos, el porcentaje alcanza el 80%; si sólo lo es uno, el 60%.

La exposición a niveles elevados de polen durante la infancia multiplica por tres el riesgo de padecer asma. Hay estudios que señalan que los recién nacidos que están en contacto con demasiado polvo o con animales tienen más probabilidad de desarrollar alergias. Nunca hay que medicar al niño sin prescripción médica, pues podría desarrollar hipersensibilidad al medicamento.

Las alergias alimentarias más comunes son a la leche, el huevo y el pescado en niños menores de 2 años; al huevo, en niños entre los 3 y los 5 años; y a las legumbres, los cereales y los frutos secos, en niños mayores de 6 años. Una estrategia para prevenirlas es retrasar (siempre bajo control médico) la introducción en la dieta de los alimentos potencialmente alergénicos para que el sistema inmunológico tenga tiempo de fortalecerse aún más.

TAMBIÉN A LOS MEDICAMENTOS

Las alergias a los medicamentos afectan alrededor del 5% de la población. Aunque cualquier fármaco puede ser alergénico, los más frecuentes son antibióticos, antiinflamatorios y analgésicos. Los síntomas más habituales son reacciones cutáneas, dificultad para respirar e hinchazón de labios. Ante la mínima sospecha, no hay que tomar más dosis de la sustancia en cuestión y acudir al médico.

http://www.consumer.es/

Personas con alergias deben extremar cuidados

Written by alergia on April 4th, 2010 in Alergias.

Durante la primavera
El Sol de Tijuana – 1 de abril de 2010
por Fernando Barroso

Tijuana.- Las personas sensibles a las alergias deben cuidar su salud al salir de vacaciones al campo con la llegada de la primavera, afirmó Alberto Escalante, director del servicio de Clínica de Asma y Alergias Pediátricas del Hospital General Tijuana.

Con la llegada de la primavera y al presentarse días de asueto como es el de la Semana Santa, las familias acostumbran salir al campo, parques, playas y otros lugares abundantes en pasto, lo que provoca se presenten casos de alergias.

El alergólogo pediatra Alberto Escalante Domínguez, del Hospital General Tijuana, expuso que quienes son sensibles a manifestar alergias como la rinoconjuntivis alérgica identificada por enrojecimiento de ojos, lágrimas, estornudos, escurrimiento nasal, comezón en garganta y nariz, deben cuidarse más.

El especialista de esta unidad hospitalaria especificó que las alergias más comunes de las vías respiratorias son propiciadas por el polen, los ácaros, el moho (por humedad), la contaminación y humos tóxicos como el del cigarro.

Todo esto afecta en sumo grado a las personas asmáticas, por lo que recomienda no exponerse a esta variedad de antígenos.

En la Clínica de Asma y Alergias el Hospital General de Tijuana realizan acciones de prevención, control y tratamiento de este padecimiento, dijo.

El alergólogo explicó que en el caso de pacientes que acuden con frecuencia por estos casos (pacientes alérgicos y asmáticos) se les provee de tratamiento mediante antihistamínicos, soluciones nasales.

En Tijuana, manifestó el especialista, tres de cada diez personas sufren alergias y uno de cada diez son propensos a padecer asma.

El doctor Alberto Escalante Domínguez comentó que para prevenir estos padecimientos es importante alimentar al bebé los primeros seis meses con leche materna que fortalecerá sus pulmones.

Son imprescindibles en esta etapa las verduras, el arroz, la carne y las frutas, pero se le deben dar por separado sólo para determinar si presenta alguna reacción a cualquiera de estos alimentos que establezca posible alergia.

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