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Picores, ojos llorosos, nariz irritada, esctornudos constantes, abundante mucosidad… son algunos de los síntomas clásicos de la alergia. Con la llegada de la primavera, la polinización de las plantas comienza a hacer estragos en las personas más sensibles.
TEXTO: NEKANE LAUZIRIKA
Este año los más alérgicos no están de suerte, ya que las abundantes lluvias de principios de año apuntan a unos meses intensos, según los especialistas de la Sociedad de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Así pues, la primavera será intensa y complicada para los alérgicos. Esta es la previsión que ha adelantado esta sociedad científica, cuyo Comité de Aerobiología, coordinado por el doctor Javier Subiza, recomienda tomar precauciones para que estos pacientes, principalmente los que tienen asma de origen polínico, no tengan serios problemas de salud. El pronóstico sobre concentraciones acumuladas de polen de gramíneas para estos próximos meses primaverales supera los 5.100 granos por metro cúbico de aire, casi el doble de los 2.800 del año pasado Los alergólogos ofrecen cada año por estas fechas un cálculo de las futuras concentraciones de polen de gramíneas en la atmósfera de cada región del Estado español. Con ello, advierten a los pacientes sobre las medidas que deben tomar para afrontar los problemáticos meses que les llegan. Estas predicciones se llevan a cabo teniendo en cuenta especialmente la pluviosidad mensual de los meses de otoño e invierno.
Los expertos recuerdan que el nivel 4.500 es el que marca la frontera de las primaveras intensas en alergias, cuyo impacto sanitario nadie duda de que es rotundo: el salto de ese listón se traduce en el doble o el triple de asistencias por asma en los servicios de salud y en la multiplicación por seis de las ventas de antihistamínicos. “No será la más intensa de los últimos 30 años, pero sí de las más importantes”, advierten.
“Hemos constatado que se produce una relación estrecha entre el incremento de las concentraciones de este polen y el aumento de los síntomas alérgicos y el asma en los pacientes. Disponer de esta información puede servir a predecir las epidemias de rinitis y asma polínico, además de permitir que los servicios sanitarios, la industria farmacéutica y los propios pacientes estén mejor preparados para su abordaje”, sentencia Subiza.
RINITIS Y ASMA
Lo cierto es que en el Estado español cada vez un mayor número de personas están afectadas por estas patologías. Se estima que cerca del 25% de la población padece algún tipo de alergia. Las más frecuentes protagonistas durante los meses de primavera son la rinitis y el asma. Se conoce que entre el 20-25% de la población tiene rinitis alérgica y el 5-10% sufre asma. “Son unos porcentajes muy significativos, y no sólo por la importancia de la propia enfermedad, sino también porque es una patología que lejos de ir reduciéndose o manteniéndose, aparece cada vez en mayor proporción”. Evitar los desencadenantes es una pieza clave en el control del paciente alérgico. En este sentido, los expertos son conscientes de que si se pueden suprimir los factores que provocan una dolencia alérgica se habrá controlado la patología.
“Aunque a simple vista pueda parecer sencillo y lógico, en ocasiones no lo es tanto, ya que depende de un diagnóstico etiológico preciso y de numerosas medidas de control que con frecuencia son difíciles de cumplimentar. Además, el propio paciente debe conocer el alérgeno al que está sensibilizado para poder controlar la enfermedad”, añade el doctor Tomás Chivato, presidente de la SEAIC.
Aparición de picores oculares o de nariz, lagrimeo, moqueo constante, estornudos profusos, etc., e incluso síntomas asmáticos como dificultad para respirar, tos seca pertinaz, y opresión y silbidos en el pecho son algunos de los síntomas que se derivan de una alergia al polen. Suele ser normal que aparezcan ya en los meses de febrero, marzo y abril, haciéndose más intensos a lo largo de mayo y junio. Se pueden producir en cualquier lugar, pero por lo general los síntomas suelen empeorar con las salidas al campo, parques o jardines y los días de viento, siendo el césped uno de los lugares de mayor concentración de alérgenos.
UNA VACUNA
A pesar de que sólo uno de cada diez alérgicos se vacuna, los metaensayos con gran número de pacientes han permitido “comprobar la persistencia de un efecto de hasta uno o dos años después de retirar el tratamiento”. En este sentido, los expertos hacen hincapié en que la inmunoterapia –que cumplirá un siglo en 2011– es el único tratamiento etiológico que puede modificar la evolución natural de la enfermedad alérgica (rinoconjuntivitis y asma bronquial) por sensibilización a los pólenes, ácaros, epitelios de los animales y a los hongos.
Se engloba en el tratamiento integral de las patologías alérgicas respiratorias, incluyendo medidas de control ambiental como evitar el contacto con el alérgeno, el tratamiento asintomático y la educación del paciente. “Asimismo, son de los tratamientos más sencillos, seguros y eficaces”, y se ha renovado con las “vacunas de última generación en comprimidos”, dice Chivato. Son los únicos métodos que curan porque atajan el mal en origen.
Una vez que se manifiesta el asma, la rinitis o cualquier otra consecuencia de la alergia, los corticoides tópicos figuran entre la medicación sintomática más eficaz. Pueden ser nasales o para inhalación bronquial. Antes de su administración, en cualquiera de ellos debe consultarse al especialista.
Sin embargo, para que estas terapias resulten eficaces han de ser tomadas una o dos semanas antes de que comience la primavera. En el uso de corticoides, los expertos quieren dejar claro que cuando hablan de eficacia en la medicación sintomática sólo están combatiendo los síntomas de la patología, por lo que al dejar de tomarlos, la dolencia y sus síntomas vuelven a aparecer.
En este sentido, el doctor Tomás Chivato se refiere a distintos estudios que han demostrado que este tipo de medicación no altera el curso natural de la enfermedad, mientras que la vacunación sí lo logra. “La inmunoterapia tiene un efecto curativo: se reducen los síntomas mientras dura la pauta hasta en un 80% y esa mejoría se prolonga también una vez finalizada la terapia por lo menos durante los 5 o 10 años siguientes. Además, la vacuna ha demostrado ser eficaz a la hora de prevenir el asma hasta en un 60% de los niños con rinitis polínica que no se inmunizan”, explica este alergólogo.
RECOMENDACIONES
El pronóstico sobre concentraciones acumuladas de polen de gramíneas para esos meses supera los 5.100 granos por metro cúbico de aire, casi el doble de los 2.800 del año pasado Como medida preventiva, los especialistas recomiendan que la persona alérgica vaya al especialista antes de adentrarse en pleno periodo de polinización y manifestar los síntomas. Los alergólogos realizan algunas recomendaciones importantes para los pacientes: ✱ El paciente debe ser previsor y acudir al alergólogo antes de que aparezcan los síntomas de la polinosis.
* En la época de polinización, los afectados no deben acudir ni estar en parques, jardines o zonas de abundante vegetación, evitándose el césped. El polen se libera sólo durante el día.
Aunque disminuya por la noche, de madrugada se produce una alta concentración por la inversión térmica nocturna, por lo que es conveniente cerrar las ventanas de la casa y mantener la penumbra al máximo.
* Hay que tener especial cuidado los días secos y calurosos, por la mayor concentración inducida de pólenes en el aire.
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